Aprende a decirle que no a tu hijo

La crianza no es sencilla y cuando los niños van demostrando su carácter, en ocasiones no siempre es fácil lidiar con ellos. Un buen sistema basado en disciplina positiva que explique a los pequeños las consecuencias de sus actos y que tome medidas en función de su comportamiento, seguro que ayuda mucho a los papás a mejorar la relación padre/madre – hijo y a reforzar el vínculo. Os damos algunas ideas de como establecer normas y límites de una forma respetuosa.

¿Cómo les decimos que NO sin ser autoritarios y razonando con ellos?

Decir que NO a ciertos comportamientos poniendo límites en muchas ocasiones es muy complicado porque sabemos que ese NO, va a estar acompañado de un enfado o rabieta pero, es fundamental que enseñemos a nuestros hijos que hay ciertas normas que se deben cumplir y que no todo vale.
Algo muy importante para los padres, es entender que la educación de los niños depende de nosotros y que acompañándoles y dándoles muchísimo cariño y amor, los niños nos tendrán como figura de apego y será más fácil la comunicación entre los dos. Así escrito suena súper fácil, ¿verdad?
Si el NO viene acompañado de una consecuencia lógica y se enfoca desde un punto de vista positivo, todas esas situaciones o momentos que acaban en enfado o rabieta puede que incluso desaparezcan.
Utilizar pautas que hagan que no tengamos que llegar a utilizar el no, también nos ayudará a que esos posibles episodios de enfado o rabietas dejen a producirse. Algunas ideas que podéis aplicar son:
  • Explicar las normas desde el principio. Si por ejemplo vamos al cine, antes de salir de casa, les podemos ir diciendo que en el cine todo el mundo esta en silencio para poder escuchar la película y que vamos a comprar palomitas para estar bien atentos a la película.
  • Mamá y papá son su reflejo así que, conviértete en un ejemplo a seguir. Si le dices que no se pega y le das un cachete, ¿tu crees que va a entender algo?
  • Adelantarnos a esos momentos de cansancio o hambre que hace que se vuelvan irascibles. Si su hora de dormir son las 21 y se ha hecho tarde, siempre podemos ir contándole todo lo que vamos a hacer antes de irnos a la cama porque se ha hecho tarde.

¿Qué pasa cuando no aceptan un no por respuesta?

 Cuando los niños no aceptan un NO por respuesta, en ocasiones, a los papás nos desborda la situación. Por eso os queremos dar algunos consejos que podéis ir aplicando:
  1. Mantener la calma. Sí, sabemos que es complicado cuando tu hijo grita, insulta o patalea estar tranquilo pero nuestro estado de ánimo se ve reflejado en ellos. Si nosotros adoptamos una postura de dialogo y de tranquilidad, podemos conseguir que la tempestad dure pronto y pasar a a la calma y al razonamiento en pocos minutos.
  2. Acompañar a nuestro hijo. Estar con él y dejarle que libere esa tensión. Cuando veamos que empieza a razonar o entrar en calma, es el momento de intentar hablar con él ofreciéndole en todo momento nuestro amor y cariño.
  3. Ser firmes y asertivos. Si le hemos explicado un límite y su consecuencia, debemos ser firmes y mantenerla repitiéndosela tantas veces sea necesario.
  4. Ser cohorente y congruente. Las consecuencias deben intentar estar lo más relacionado posible con los hechos. Si por ejemplo, nuestro hijo ha roto su juguete, la consecuencia será que se queda sin juguete y que no le vamos a comprar otro.
  5. Cambiar el NO por diálogos en positivo. Por ejemplo:
    No cojas la pelota con la mano…. Si coges la pelota con la mano, te vas a manchar entero
    No saltes en el sofá…. La mesa del sofá es muy dura y te puedes hacer daño del sofá. Por favor, baja
    No se pega… Los niños tienen que jugar y estar contentos, cuando les pegas lloran y se ponen tristes

¡Ponte en su lugar!

A los adultos nos cuesta en ocasiones entender un NO así que tenemos que ponernos en su lugar y pensar lo difícil que debe ser para ellos entenderlo y aceptarlo pero todo este proceso, le ayudará a gestionar mejor sus emociones aumentando su autoestima.

Aún así, lo más importante como padres es entender que las rabietas y los enfados forman parte del desarrollo de los niños. Están conociendo el mundo, están experimentando continuamente y tienen que expresar sus emociones y sentimientos de algún modo. En la gestión de todas esas emociones es cuando los padres jugamos un papel fundamental.

Ser padre no es fácil y el que diga la contrario, ¡es que no tiene hijos!

 

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